A partir de este viernes entraron en vigor los aranceles de Estados Unidos impuestos a Canadá y cuya noticia causó revuelo al pasar del 25% al 35% tras la firma de una orden ejecutiva por Donald Trump durante la tarde de ayer.
El 35% será aplicado a productos que no entren en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, entre los que se encuentran automóviles, madera, aluminio y acero.
En un comunicado, el gobierno estadounidense justifica esta medida argumentando que «Canadá no ha cooperado para frenar el flujo constante de fentanilo y otras drogas ilícitas, y ha tomado represalias contra Estados Unidos», detallando también que los cárteles mexicanos operan en su territorio y el gobierno no ha realizado nada al respecto.
Según cifras estimadas por la administración de Trump, los ingresos de estupefacientes por la frontera norte podrían causar la muerte de al menos 16 millones de estadounidenses.
Mark Carney, primer ministro de Canadá expresó en un comunicado su decepción por la decisión y negó las acusaciones comentando que menos del 0,1 % del fentanilo que llega a Estados Unidos procede de Canadá, asegurando que se han implementado medidas para combatir el tráfico de drogas. Adicionalmente, promovió el crecimiento de la economía canadiense mediante la búsqueda de nuevos socios comerciales y la promoción del comercio nacional
“Los canadienses serán nuestros mejores clientes […] Podemos darnos más de lo que cualquier gobierno extranjero puede quitarnos”, afirmó.